La Organización de las Naciones Unidas define la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada”.

La violencia contra la mujer tiene tres grandes facetas: la física, la psicológica y la social

A nivel físico hablamos de cualquier acto de violencia contra el cuerpo de una mujer, su integridad física, sexual y su libertad de movimiento.

Desde su fase psicológica incluye  los actos de violencia verbal y emocional que provocan opresión y daño sobre la estabilidad emocional y social de una mujer.

La fase social encierra todos esos paradigmas históricos y culturales donde se pone en duda la capacidad de una mujer, por el simple hecho de ser mujer, y provocan tratos desiguales, desaventajados y marginalizados para las mujeres.

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