Brujeando el territorio

“Brujeando el territorio” es una iniciativa que surge del colectivo cómplice Castillo de brujas de la Comuna 5 Castilla de Medellín, en los meses de abril y mayo del año 2016, como colectivo creemos en la educación como movilizador de la transformación, por ello, desde nuestro surgimiento soñábamos con realizar un proceso de formación sociopolítica para nosotras, pues sentíamos muchas preguntas frente al ser mujer, la bruja y la ciudad, pero sobretodo, queríamos posibilitar un espacio para el encuentro, para el diálogo y para el reconocimiento de otras, que como nosotras se preguntan y habitan sus territorios de manera diferente.

Es así, como vimos en el concurso mujer joven talento la posibilidad de materializarlo. Es un proceso de formación sociopolítica de y para mujeres que buscaba generar reflexiones frente a la historia de las brujas, los feminismos, y la participación política; fue así como mujeres hermosas, inteligentes y curiosas, cómplices de diferentes comunas de la ciudad en el mes de septiembre del mismo año, decidieron aventurarse a conocer, encontrarse y aprender junto con otras mujeres lo que significa repensar el territorio en diferentes lugares, es así como aprendimos en este camino hacía la brujería que:

Los feminismos han sido luchas históricas que parten de la experiencia de múltiples mujeres por reivindicar sus derechos, pero sobretodo, por buscar transformar las condiciones de exclusión, subordinación y obligatoriedad que nos ha impuesto el capitalismo y el patriarcado. Por ello, el feminismo atraviesa la cotidianidad, lo colectivo, la vida y el cuerpo mismo, por eso no busca fragmentar las luchas sino tejer alianzas.

Comprendimos que ninguna identidad fuera necesaria sino fueran violentadas por romper o cuestionar con el sistema imperante, por ello, el camino será romper cada vez más con estereotipos, roles y juicios que condenan el cuerpo, el saber y la vida misma.

Con ello, en respuesta al contexto que tenemos, las brujas decidimos participar con todo lo que somos y hacemos como camino hacia la libertad y la transformación social, tenemos un reto por la resistencia, por visibilizar, denunciar, nombrar, no silenciar, reconocer, proponer y construir, reconociendo que la postura política viene en construcción.

De manera transversal, reflexionamos la importancia de feminizar el territorio, es decir, de construir nuevas formas de apropiación desde símbolos, significados y culturas que se distancien del acoso callejero, de la disputa guerrista de la calle, de la exclusión, del desplazamiento forzado, del miedo al caminar, entre otros aspectos.

Pero sobretodo aprendimos a reconocernos y construirnos como brujas, es decir, asumirnos como mujeres sin condenas o sin culpas, a reivindicar que nuestro poder es el conocimiento, uno que se siente, se atraviesa, se cuestiona y se recrea desde la experiencia; aprendimos que nuestra característica fundamental, es nuestra capacidad de organización, rescatar el encuentro, conocer

a otras, sentirlas, leerlas y caminar de la mano siempre, es nuestra mayor acción de resistencia, la magia de la complicidad y sororidad es posible, es solo cuestión de vernos más allá.

Por ello, cuando veas una bruja, sabrás que es tejedora de experiencias y saberes, es caminante y viajera del mundo, decide andar sin cargas y en libertad, es sentipensante, autónoma y auto sostenible, política, económica y afectivamente, es decir crea su propio Castillo, decide que desea y lo atrae para su cumplimiento, pero ella reconoce que no está sola, que sin los demás su magia pierde fuerza, por ello no pisotea a las otras, se dispone a curar, antes de enfermar, a transformar antes de reproducir, pero también reconoce que su primer lugar de resistencia y cambio es su cuerpo, pues este es su primer territorio.

Así, cuando veas una bruja, sabrás que eres una mujer fuerte, sabia, hermosa, transformadora, libre y autónoma, pero también la identificarás porque camina con otras, ya sea siendo puente o aprendiz, sabe que la magia es posible si lo cree, es solo cuestión de conjurar y confiar.

Este proceso nos permitió afirmar que las brujas caminamos en el poder de transformar la rutina, en la posibilidad de encontrar sintonías en lo sencillo, es decir, de construir en la cotidianidad, es así como hacemos magia para la tierra, para la amistad, para nuestros barrios, para nuestros cuerpos y para el territorio, reflexionando que el territorio es más allá que solo un espacio físico, es la posibilidad de conectarnos con nosotras, con otras y con nuestras utopías, resistencias y esperanzas.

Por eso, las brujas decimos que no perder la esperanza es el mayor ejemplo de resistencia.

 

Escrito por:

Luisa María García González

Trabajadora Social

Integrante del Castillo de brujas

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Nos pueden contactar en Facebook en Castillo de Brujas y en el correo castillodebrujas@gmail.com

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